miércoles, 14 de septiembre de 2011

Castrillo de los Polvazares- Madrid

A media mañana saliamos de Castrillo con la certeza de que nuestro viaje llegaba s su fin y que el camino hasta casa, cientos de veces recorrido, solo significaba un monotn de kms para rumiar desde el silencio quince dias de sensaciones y vivencias intensos y hermosos.
Yo valoraba especialmente que nuestra querida Harley se hubiera portado acorde con lo que se puede esperar de una moto hija de 100 años de historia: rutera, tranquila, segura, comoda, compañera...
Agradecia tambien que el el clima nos hubiera sido propicio y nos permitiera circular con temperaturas suaves y nubes respetuosas.
Que en ocasiones hubieramos traicionado al Gps y nos perdieramos por lugares desconocidos y hermosos.
Me alegraba tener amigos hospitalarios y entrañables que nos acogieron y agasajaron como si de hijos prodigos se tratara.
Tambien me alegraba de la fortuna que nos permitio aisistir a conciertos y espectaculos magnificos e inesperados y por supuesto de haber recorrido mas de 3000 kms por una geografia rica y diversa que inundo nuestros sentidos y nuestro cerebro de imagenes, olores, sabores y otras sensaciones sencillamente inigualables y unicas.
Y cómo no de sentirme acompañado por una mujer especial, entrañable y viva con la que pude compartir todas estas cosas y espero compartir muchas otras cosas mas.
Y sin mas, al llegar a casa cansado y feliz, solo se me ocurrio pensar, recordando el dicho judio. "el año que viene en Finisterre para seguir viaje"


Un abrazo

viernes, 26 de agosto de 2011

Finisterre-Castrillo de los Polvazares



                    

30 de Julio

Ya estamos de regreso. El cansancio se hace cada vez mas patente y nos espera un recorrido largo adornado por el calor.
La carretera que rodea esta parte de las rias altas es un regalo para la vista y el resto de los sentidos. De Finisterre a Corcubion, de Corcubion a Carnota, de Carnota a Muros, de Muros a Noia es caminar entre la belleza, viajar acompañados de la sorpresa.
Como íbamos despacio llegamos a Santiago a la hora de comer, justo el mismo dia, 30 de julio, que hace un año, cuando desde Oviedo recorrimos el camino primitivo que nos llevó a Compostela.
Las calles de la capital gallega estaban repletas de gente, peregrinos y turistas de ocasion que deambulaban y se perdian entre mercadillos, performances y otros espectaculos callejeros.
Comimos en una terraza al lado del Obradoiro y a las cuatro de la tarde retomamos a la inversa el camino frances pasando nuevamente por O Pedrouzo, Arzua, Melide, donde Ezequiel se ha empeñado en ganar diseño y perder tradicion cambiando el espacio donde se degusta el mejor pulpo de todo el camino santo.
Paramos en Palas de Rei en el pequeño e impersonal hotel donde dormimos el año pasado, a beber y descansar. A esa hora no se veian peregrinos, solo un sol de justicia que nos anunciaba la lejania del mar y la cercania de la meseta.
Nuevamente el Gps nos hizo un dribling y nos llevó hasta Lugo en lugar de Portomarin, pero como tiene buena memoria remota aparecimos despues de 30 o 40 km de mas en Sarria para, sin ninguna prinsa, dado que ademas ya habia aparecido la señal de reserva de combustible y no habia gasolineras proximas, encaminarnos a Samos, para admirar su monasterio casi milenario, Triacastela y el alto del Poio, con la imagen del peregrino al viento y el recuerdo de un dia lluvioso y frio cuando en compañia de mis hijos, Clara y Platon, el perro, caminabamos por vez primera en busca de Compostela.
La gasolina se agotaba y sabia que no encontraria gasolinera hasta Piedrafita, por lo que circulaba en marchas largas y sin apenas tocar el puño, dejando El Cebreiro a un lado y 7 largos kms de frente hasta llegar a Piedrafita, donde al final repostamos y entramos en la provincia de Leon cansados y con ganas de llegar a Castrillo de los Polvazares donde ibamos a dormir en un pequeño hotel, "Cuca la Vaina", en el que hacia muchos años en mi primer peregrinaje en bicicleta a Santiago habiamos dormido y comido un excelente cocido maragato.
Este pequeño pueblo cercano a Astorga es una joya del buen gusto y del respeto por lo propio. Calles y casas de piedra resguardadas de cualquier señal del marketing visual. Paseando por una de sus calles empedradas nos encontramos con un pequeño restaurante dentro de una de las enormes casas blasonadas que conforman el pueblo, entramos y en el patio interior resguardado bajo una parra frondosa y con multitud de geranios y hortensias, nos sentamos en una de las cuatro mesas disponibles. Una chica muy amable subida a enormes tacones de aguja que hacia equilibrios para no dejarlos encajados entre las piedras, nos sirvio una cecina extraordinaria y otras viandas que no desmercian en nada a la alabada cecina. Cuando terminamos seguimos paseando y nos encontramos, en otra calle, otra casa igualmente blasonada que ofrecia en su enorme salon y en su patio florido y con olor a higuera unos gintonics magnificos y  esa noche, para nuestra sorpresa, musica en vivo a cargo de un cantaor flamenco que rasgaba la guitarra con gusto y cantaba con no tanto gusto pero que entre alegria y tango nos permitia departir con el resto de paroquianos, casi todos habitantes del pueblo, incluida la restauradora de tacones de aguja que tampoco quiso perderse la actuacion con tientes surrealistas.

 

Habiamos salido esa mañana de Finisterra, recorrido una zona preciosa de las rias altas, comido en Santiago y atravesado Arzua, Melide, Palas, Lugo, Sarria, Triacastela, Cebreiro, Piedrafita, Astorga y Castrillo. En total 441km.

martes, 23 de agosto de 2011

Mera- Finisterre


                                                           



Desayunamos en Sta Cruz, al lado de la playa y enfrente del castillo, invitados por Eloy un amigo de Mamen de la epoca adolescente, personaje curioso, divertido, solitario y pescador, unico en el mundo que bucea a 40 m. para alimentar congrios con una pierna ortopedica.
Eloy me facilitó una direccion en la que se comprometieron a cambiarnos el neumatico de la moto esa misma tarde.
Nos fuimos a La Coruña, dejamos la moto en el taller y volvimos a pasear por una Coruña soleada y preciosa. Mamen me llevó por la zona vieja y tomamos un aperitvo en la pza de Azcarraga un lugar callado y agradable. Luego comimos en un restaurante cercano a Maria Pita una ensaladilla mejorable y una merluza indigna de cualquier ciudad gallega.
Volvimos caminando hasta el taller. Estaban terminando de montar la rueda. A las 6 saliamos hacia Finisterre, recorriendo pueblos y parajes que ya habiamos visto aunque fuera la 1ª vez que pasaramos por alli.
Desde Corcubion a Finisterre la carretera circunda la ria permitiendo unas vistas increibles. Toda la belleza de las rias altas condensada en 10km de recorrido.
Llegamos a Finisterre, nos alojamos en un hotel pequeñito llamado Prado da Viña. El propietario-recepcionista al vernos ante el mostrador cargados con maleta, mochila, cascos y demas parafernalia motera nos saludó con un indescifrable: "QUE?¡/!¿". Una vez que nos presentamos nos entregó muy amablemente la llave de la habitacion 103 en la que no funcionaban las lamparas, no habia sillas y el vaso, unico vaso, era del mismo plastico que el que utiliza Mateo en el colegio.
Salimos a conocer Finisterre entre el graznido de las gaviotas y el frescor del viento atlantico. Llegamos al puerto y le pude dar una vuelta a la teoria de la belleza/fealdad de los lugarer y los lugareños.
Creo sin duda que las rias gallegas estan entre los lugares mas hermosos que he conocido y seguramente y utilizando principios creacionistas, alguien debio decirle a Dios cuando terminó de crear el mundo que no era del todo justo que unos lugares encerrararn tanta belleza y otros tan poca. Dios debio recapacitar y para generar compensacion privo a una parte importante de gallegos del don del buen gusto y de la gracia de la estética. Solo asi se puede entender como en lugares tan hermosos han podido construir sitios tan horrorosos y carentes de armonia. El puerto de Finisterre es un ejemplode esto pero desgraciadamente no es el unico.
En el bar del pirata, atendido por un advenedizo que pretendia ser gracioso y su novia centro europea, incomprensible camarera por amor, nos tomamos una parrillada de marisco y pescado acompañada por un alvariño sin etiqueta que no estuvo mal. Dormimos hasta que las gaviotas nos despertaron.

Hoy solo fueron 135 km entre Mera y Finisterre pasando por A Coruña, Cee, y Corcubion.

lunes, 22 de agosto de 2011

Viveiro- Mera de Olleiros


 


28 de Julio


Desayunamos en un Irish pub de Viveiro atendidos por una dominicana que nos puso un zumo de naranja servido de forma generosa y uno de los croissants mas grandes que he comido nunca.
Hacia fresco y el cielo estaba nublado cuando enfilamos la costa gallega rumbo a La Coruña.
Eran las 12 de la mañana y la ruta nos enseñaba playas hermosas entre bosques de eucaliptos, puentes de hierro y piedra para permitir al tren de FEVE salvar algunos contratiempos orográficos y una banda de gaiteros vestidos de negro que desfilaban a paso lento por las calles de Ortigueira.
Esta visión nos dio pie para reflexionar y conversar sobre el significado de la muerte y el luto para los gallegos y cantar algún salmo de Rosalia de Castro escrito sin duda para ocasiones similares.
Al llegar a Ferrol el cielo se tornó azul y el paisaje mas verde y plano. La vista sobre la ría era especialmente bella.
Poco a poco cruzábamos pequeñas poblaciones asociadas a parroquias perdidas pertenecientes a su vez a concellos que a mi me parecían siempre los mismos.
Atravesamos Sada y el Gps se empeño en llevarnos por caminos locales ante la sorpresa de Mamen que conocedora de la zona no se atrevía a contradecir al robot no fuera que acabáramos nuevamente en Mondoñedo.
Sobre las dos de la tarde llegábamos a Mera, un lugar bonito en el que la hermana de Mamen tiene un apartamento en el edificio que incumple mas normas urbanísticas de todo Galicia, proeza nada fácil por otro lado visto lo visto. Es verdad que eso le permite disfrutar de unas vistas espectaculares: Coruña al frente con la Torre de Hércules como proa, Sta. Cruz y su castillo en mitad de la bahía y las playas de Mera y Espiñeiro cerrando el arco.
Comimos en La Escola un restaurante grande y de aluvión, amenizados por las voces ensordecedoras de una excursión italo-gallega (¿pueblos hermanados?, ¿emigrantes gallegos en Nápoles que volvían con sus retoños?, a saber.) y comimos pulpo soso, carne poco sabrosa y pimientos verdes servidos a destiempo cuya suma total repasó y supervisó el dueño del local tanto de forma automatizada –caja registradora- como manual –sumando cantidad a cantidad- como si no se fiara de la maquina.
De regreso a Mera observé que la rueda trasera de la moto requería otro neumático urgentemente. En Harley no nos lo garantizaban hasta el lunes y con cierta preocupación nos fuimos a La Coruña a pasear por Riazor y la zona vieja compartiendo con Mamen los recuerdos de sus años de infancia y adolescencia en los que aparecían infinidad de lugares, de nombres, de olores y sonidos.
Cenamos en un lugar cercano al puerto y regresamos a Mera para dormirnos escuchando al Atlántico golpear el acantilado
Hoy hicimos  125km desde Viveiro a Mera y pasamos por Ortigueira, Ferrol, Pontedeume y Sada

domingo, 21 de agosto de 2011

Pola de Allande-Viveiro

27 de Julio

Hoy volvimos a salir mas tarde de lo previsto. Tampoco teníamos prisa, solo nos esperaba el camino y el paisaje.
Constato que el cansancio se va notando cada vez mas.
La carretera es conocida y no por eso deja de sorprenderme la belleza que va mostrando.
El puerto del Palo, a mediodía, y con toda la luz posible, nos permite ver cientos de montañas redondas que se extienden hacia el mar y hacia Galicia.  Cortados imposibles, aldeas perdidas sin vestigios de vida, caballos salvajes paciendo contra el viento y algún peregrino corajudo que decidió llegar a Santiago por una vía mas silenciosa, dura y hermosa.
Al llegar a Grandas de Salime comprobamos que se seguía reclamando el museo etnológico mas famoso y completo de Asturias para su fundador, Pepe el Ferreiro, al que parece ser que una orden algo caprichosa, según nos han contado, de las autoridades autonómicas despojo de sus responsabilidades.
La carretera hacia Vegadeo, 30 km de curvas y soledad nos fue embadurnando de niebla y frio. Cuando llegamos al precioso pueblo situado a orillas del Eo eran mas de las 3 y tomamos en una terraza cercana al ayuntamiento tortilla de patata y bocadillos de carne que sin ser tan buenos como los de Cornellana se dejaban comer de buen grado.
Enfilamos la parte gallega de nuestra ruta dejando Ribadeo a un lado para tomar la A-8 en dirección a Viveiro.
Aunque el Gps nos enviaba por Foz (sabia decisión de la maquinita) yo me empeñe en seguir por la Autovía hasta toparme de bruces con Mondoñedo y jurar por alto y bajo en la sede del Sr. Obispo ante la certeza de haberme equivocado de ruta y tener que dar la vuelta para aumentar casi 50km el recorrido del día.
Llegamos a Vivero por una carretera  repleta de silencio y de frio y ansiosos por encontrar el hotel Ego (curioso nombre verdad?)  donde habíamos reservado para pernoctar esta noche.
El hotel estaba en un lugar privilegiado, sobre una colina que dominaba una bahía escondida, con playa de arena blanca y pinos que llegaban hasta la arena.
Fue una sorpresa agradable al igual que la piscina y el jacuzzi que nos regalamos para relajarnos y desentumecer espalda y posaderas.
Nos dimos un paseo por la playa y regresamos para cenar en un restaurante muy recomendable (“Nito”) con manteles de hilo bordados con vainica doble, un excelente rollo de bonito que no desmerecía del que hacia mi tía Marisa, un Herencia Remondo que supo a gloria y “Magma” de Cabreiroa sin duda el mejor agua con gas natural que he bebido en los últimos tiempos.
Después de todo esto no dio tiempo ni de abrir el libro.
Habíamos salido de Pola de Allande y pasamos por Grandas de Salime, Pesoz, Vegadeo y Mondoñedo¡¡¡¡¡¡¡¡ para llegar a Viveiro después de recorrer  212km


sábado, 20 de agosto de 2011

Pola de Allande. Dia de Descanso

26 de Julio


 Dormimos hasta tarde, hicimos la colada, observamos cómo las nubes se iban retirando poco a poco para dar paso a ese azul especial que embellece aun mas mi pueblo, conocí a los hijos de mis primos americanos que disfrutaban de los 20º de temperatura y jugaban al futbol sin vigilancia, leímos, escribimos, nos dimos un paseo largo para desentumecer los músculos y recibir el aire y los olores del bosque de cimadevilla, degustamos el  exquisito arroz con leche de mi prima Fefa y Mamen atendió con criterio profesional las explicaciones y los informes que Anton, el alma de la Fonda en la que mejor se come de Asturias, le enseño de su reciente intervención quirúrgica.
Un día estupendo


 

viernes, 19 de agosto de 2011

Gijon- Pola de Allande

 25 de Julio

Orbayaba al salir de Cabueñes camino de Oviedo, pero no era molesto.
En 1/2 hora estabamos en la capital del principado que mostraba una gran actividad en sus calles. Eran las 12, 30. habia dejado de lloviznar y dejamos la moto en la C/ Fruela en frente del edificio que alberga la sede de la junta general del principado. Se suponia que estaria vigilada.
Oviedo es una ciudad elegante y cuidada y continua manteniendo ese aire señorial que le viene de antiguo. Caminamos por la zona vieja,  la catedral, calle de cimadevilla, Iglesia de S. Isidoro, mercado del Fontan.... compramos algun detalle en las rebajas y nos sentamos en una de las terrazas  de la propia plaza del Fontan a esperar a mi hermano Javier con el que habiamos quedado a comer sorprendido de que lo pudieramos hacer al aire libre pues todo el mes de julio habian sufrido un tiempo fatal.
Puesto que el clima acompañaba decidimos ir por la costa hacia el occidente para que Mamen pudiera conocer pueblos preciosos como Cudillero y Luarca y rutas asombrosas que nos esperaban para llegar a Pola,
Efectivamente Cudillero estaba esplendido, con el puerto recibiendo pesqueros, turistas bebiendo la escasa sidra que caia en sus vasos despues de varios intentos escanciando, y dos representantes de la 3ª edad ofreciendo anchoas de Santoña y loteria de navidad en un chiringuito improvisado al lado del puerto y amenizado por compositores tan dispares como Victor Manuel y alguien desconocido, entusiasta de la salsa y el bolero con escaso oido y peor gusto. Dudo si habran vendido un solo bote de anchoas o algun decimo de loteria. Raro seria.
En Luarca subimos al faro y al cementerio en el que reposan los restos de Severo Ochoa, para ver una de las panoramicas mas espectaculares de toda la ruta.
Supongo que la muerte sera mas llevadera enterrado en ese cementerio.
Sobre las 7 enfilamos la carretera de Pola de Allande, camino de Barcena del Monasterio, recorriendo una parte importante de las brañas baqueiras del occidente asturiano. Lugares habitados por esa raza de origen desconocido que hasta aun no hace mucho  eran contratados como criados por los lugareños mas pudientes para el cuidado del ganado y las fincas. Se les discriminaba en las iglesias asignandoles un lugar apartado del resto de los feligreses.
Llegamos a Barcena y como siempre mi primo Paco y Genoveba nos agasajan con las mejores viandas y la mejor sonrisa. Es unplacer disfrutar de su hospitalidad y compañia.
Salimos tarde de alli y aun quedaban casi 40km hasta Pola, conduje de noche por carreteras estrechas delimitadas por robles y castaños para poder descansar en casa propia.
Hoy recorrimos 232 km saliendo de Gijon y pasando por Oviedo, Cornellana, Cudillero, Luarca, Navelgas, Barcena para llegar a Pola de Allande