Cuando nos despediamos de Javier era la 1 del mediodia. El cielo amenzaba lluvia y hacia frio. Aunque teniamos idea de ir recorriendo los pueblos de la costa vasca, el Gps nos metio en la autopista en direccion a Bilbao y decidimos continuar por la A-8 hasta la capital vizcaina.
En poco mas de 1h30´ estabamos ante la monumental construccion del Gugenheim, disfrutando de cielos mas abiertos, de una terraza con jazz en vivo y de los ultimos sandwiches que quedaban en el mostrador.Dejamos atras Castro y Laredo y rodeamos Santander para seguir circulando por la autovia del Cantabrico hasta que apenas pasado Torrelavega nos desviamos en direccion a Santillana. Era Sabado, verano -aunque el clima lo desmintiera- y las calles de la villa triplemente mentirosa estaban atiborradas de turistas.
Nos hospedamos en el Parador y salimos a pasear por las calles empedradas mientras un grupo que tocaba blues y bossa con buen gusto hacia prueba de sonido en un escenario que ocupaba media plaza del ayuntamiento.
Decidimos ir a cenar a un restaurante con en precioso jardin esperando que la concina estuviera a la altura del decorado. Ni por asomo. La cena resulto un fracaso culinario incluido un arroz con leche al que se le habia quemado la leche. Menos mal que el grupo que tocaba canciones de Vinicius nos endulzo la velada. Al dia siguiente nos esperaba Asturias.
Hoy hicimos 220 km entre San Sebastian y Santillana y pasamos por Bilbao, Castro, Laredo, Torrelavega

No hay comentarios:
Publicar un comentario